Fundación de las Hijas de Jesús en China (1931-1953)


La Rvdma. Madre Eloísa, III Superiora General, con las seis primeras misioneras
Hijas de Jesús enviadas a China. Nótese la tradición
de los misioneros de portar el crucifijo

La fundación de las Hijas de Jesús en China supone un auténtico hito en la historia del Instituto. Las Hermanas ya habían comenzado la expansión internacional en Brasil (1911) pero ahora se trataba de un lugar realmente exótico, con un clima y costumbres muy diferentes, un idioma difícil de aprender y sobre todo un pueblo que desconocía a Jesucristo y los tesoros de la fe católica. Este hecho suscitó un gran entusiasmo en todos los colegios de España y desarrolló en las colegialas un gigantesco espíritu misionero de colaboración espiritual y material con las Madres y Hermanas enviadas a la China.

Último retrato en Salamanca antes de partir rumbo a Marsella.
La primera sentada por la derecha es la Madre Magdalena Inibarren

Lo que a continuación se relata es un pequeño resumen, un sobrevolar tímido sobre un testimonio heroico de entrega y servicio que las Hijas de Jesús realizaron en China hasta su expulsión por los comunistas. Imposible abarcar en tan pocas líneas la totalidad de la historia del Instituto en el gigante asiático, ni nombrar una a una a las Hermanas que allí realizaron su apostolado. Pero basten como reconocimiento y gratitud a aquellas Hermanas que fueron ejemplo en todo y que no duraron en marchar hasta el fin del mundo en busca de almas.

Anking (1931)

Llegada al puerto de Shangai con otros religiosos misioneros

En 1930 el P. Federico Melendro SJ, vicario apostólico de Anking (China), invitaba a las Hijas de Jesús a expandir su misión apostólica a China. En julio de 1931 embarcaron en Marsella las HH. Teresa Sanz, María Marcos, Carmen Sánchez, Isabel Martínez de Ubago, María Hernando y Paula Sánchez. El 21 de agosto llegaron a Shangai donde se entrenaron en el aprendizaje de la lengua, las costumbres y la vida de la misión, tan diferente a la que conocían en España. Cuatro meses duró este peculiar noviciado. El 21 de diciembre de 1931 pisaban el suelo de Anking, su nuevo hogar. 

Las primeras alumnas Presentandinas

La misión tuvo en sus orígenes como primer objetivo la formación espiritual e intelectual de la comunidad de Hermanas de la Presentación (comunidad religiosa para indígenas) dedicadas a la catequesis y la educación. Comenzaron con ocho niñas y en menos de un año ya tenían bajo su tutela a más de cincuenta. En 1939 pudo inaugurarse el noviciado de las Presentandinas con la M. María Marcos de maestra. Las Presentandinas fueron erigidas en congregación religiosa y la M. María Marcos designada superiora general. La expulsión de Anking de las Hijas de Jesús por los comunistas puso fin a este apostolado, dispersándose las religiosas.

En el dispensario 

Viéndose la necesidad imperiosa de abrir un dispensario, en 1934 fueron enviadas a China las HH. Gumersinda Vírseda y Herminia Polanco, enfermeras. Ante la solicitud acogedora y desinteresada de las Hermanas, se disiparon prejuicios entre la población y fue ocasión de numerosas conversiones y bautismos, sobre todo de niños deshauciados.


En 1936, junto a los Jesuitas, se abrió el primer colegio chino, el del Sagrado Corazón, que comenzó con cuarenta alumnos de diversas confesiones religiosas. Las Hermanas ejercían como profesoras de matemáticas, inglés y labores, y para el resto de materias se contrató a seglares. El estallido del conflicto chino-japonés de 1937 interrumpió la marcha del colegio, y las Hermanas, junto a las Misioneras Mercedarias de Bérriz que habían sido expulsadas de Wuhu, se dedicaron a una labor más pastoral y catequética entre la población. Con la toma de Anking por los japonenes las cosas volvieron a su cauce. 

Con las Misioneras Mercedarias de Bérriz, llegadas en 1926 a China


Las Congregación Mariana establecida en el colegio formó a jóvenes de fe y convicciones recias, hecho confirmado cuando de nuevo en estado de guerra bautizaban a niños en peligro de muerte, llevaban la comunión con riesgo de sí mismas, reanimaban la fe de los vacilantes... La guerra y la persecución comunista cortaron muchas y buenas vocaciones entre las hijas católicas de Anking.

MM. Ignacia Munita y Concepción Villar

M. Ignacia Munita con la bebé abandonada 

En 1938 fueron enviadas a China las MM. Ignacia Munita y Concepción Villar que tuvieron que aguardar tres meses en Manila para poder entrar en el país. A principios de 1939 entraban en China. La necesidad de abrir un orfanato se hizo patente cuando alguien abandonó a una niña pequeña en la puerta de la casa de la misión. Dado que el personal había aumentado con envíos de misioneras de España y Brasil, se abrió el orfanato para acoger a niñas que por el mero hecho se serlo eran abandonadas por su familia, encontrando en las maternales manos de las Hijas de Jesús el cariño y los cuidados que requerían. Como no podía ser de otro modo, el testimonio de las Hermanas caló pofundo en algunas jóvenes que pidieron el ingreso en el Instituto. Las primeras fueron las HH. Águeda Tchen (fallecida en Pekín en 1943) y Lucía Yü (fallecida en Chuntung, Taiwán, en 1968), que hicieron su noviciado en Anking, noviciado trasladado luego a Pekín.

Las primeras Hijas de Jesús chinas:
Madre Águeda Tchen y
Hermana Lucía Yü

Haciendo labores para las parroquias en la casa de Anking 

Los comunistas que iban avanzando por toda China sembrando el terror entre la población bajo amenza de muerte, tomaron Anking. El 28 de mayo de 1951 arrestaron a la Madre Carmen Sánchez acusándola de elemento peligroso, espía imperialista y mil sandeces más. Pasó presa entre desvanes y cuartuchos asfixiantes cuatro meses, que al coincidir con el verano la sometieron a tempetaruras de más de cuarenta grados. Los Jesuitas apresados en habitaciones contiguas le daban la comunión a través de las rendijas de las paredes. Otras veces las Hermanas le escondían una forma consagrada entre los dobladillos de la ropa, cuando los comunistas permitían que las Hermanas le llevaran ropa limpia. La Madre Carmen destacó por su confianza y serenidad en aquellos terribles momentos, siendo ella bálsamo para los propios Jesuitas presos que a veces perdían la esperanza de verse liberados. Digna hija de la Madre Cándida. El 18 de noviembre de 1951 todas las Hijas de Jesús son expulsadas de Anking encontrando refugio en Manila (Filipinas).

Pekín (1940)

En 1940 el Delegado Apostólico pidió a las Hijas de Jesús hacerse cargo de un Instituto de Lenguas para religiosas extranjeras en Pekín. Se aceptó la propuesta y para allí salieron las MM. María Marcos e Ignacia Munita. El titular de esta nueva casa fue Cristo Rey. Nuevas Hermanas fueron llegando a esta obra, entre ellas la Madre Ángeles de Dios. Esta Madre destacó por su celo misionero, su bondad y dulzura, que hicieron ganarse el afecto de la población pekinesa. Ella fundó los “Amiguitos de Jesús”, un grupo de niños pobres a los que daba catecismo e invitaba a hacer visitas al sagrario. Estos niños luego ejercían de apóstoles entre sus familias y vecinos.

Instituto Cristo Rey de Pekín:
a falta de mesas buenos son colchones 

En 1942, en colaboración con los Maristas, se abrió colegio en Pekín con internado, con fructífero apostolado ya que entre seis y ocho alumnas pedían anualmente recibir las aguas del bautismo. Pero no todo eran alegrías, y en 1943 fallecieron de tétanos las HH. Manuela Odriozola e Isabel Martínez de Ubago. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial la casa de las Hijas de Jesús se convirtió en campo de concentración para religiosas pertenecientes a naciones enemigas de China. Más de ochenta religiosas convivieron juntas en la casa “Cristo Rey” compartiendo vida de oración, trabajo, formación y divertidas recreaciones. Dos años duró esta reclusión, hasta 1945. De octubre de 1947 a febrero de 1948 la Rvdma. Madre Magdalena Inibarren Pérez visitó las casas de China trayendo consigo nuevas misioneras. Pero esta alegría duraría poco.

Alumnas del colegio de Pekín

El 18 de noviembre de 1949 la Madre Ángeles de Dios es arrestada y sometida a escarnio y humillación pública. Acusada de espía imperialista se la coloca en el patio del colegio con un cartel colgando del cuello con sentencias acusatorias. Ella se niega a aceptarlas. La tiran al patio por la noche, con el hábito hecho trizas, a temperaturas bajo cero, pero ella no claudica. Finalmente es liberada y expulsada el 15 de diciembre; todas las Hijas de Jesús serán expulsadas de Pekín en septiembre de 1951.

Tianjin (1944) y Shanghai (1948)

En 1944 las Hijas de Jesús se hicieron cargo de la administración de una universidad en Tianjin y en 1948 de una casa de acogida para obreras en la ciudad portuaria e industrial de Shangai. La Madre Ignacia Munita es arrestada en esta ciudad y expulsada del país el 28 de agosto de 1953. El 31 de agosto son expulsadas las últimas Hijas de Jesús en China. Partieron del puerto de Shangai, de aquel mismo que el 21 de agosto de 1931 había visto llegar a las primeras hijas de la Madre Cándida para hacer llegar a los chinos el amor de Jesús y su Madre Inmaculada. Se ponía así fin a 22 años de esforzado apostolado, de heroica entrega entre mil obstáculos, de abnegada dedicación a la causa de Jesús.

* De la primera expedición a China de 1931 queda el relato que la Madre María Marcos nos legó y que contiene desde los primeros preparativos en España hasta la apertura en China del primer centro escolar: Del Tormes al Río Azul. Diario misionero de la primera expedición de Hijas de Jesús a la China. Calatrava, Salamanca, 1932.


Poema biográfico a la Madre Cándida con motivo de las Bodas de Oro del colegio San José de Tolosa (1888-1938)



Allí en el alto trono el Señor se gozara
formando su alma hermosa de divino esplendor,
y a la tierra un arcángel radioso la bajara
y al instante una niña a la vida nació.

Creció la niña hermosa en los vascos jardines,
llena de bellas gracias con olor celestial,
más fresca y más hermosa que los blancos jazmines,
más pura que la nieve en cáliz de cristal.

Aquella alma divina de niña tan juiciosa
manifestó muy pronto su fe y su santidad,
palomita divina volando iba radiosa
por las altas esferas de la eterna verdad.

Sus primeros amores fueron la Inmaculada,
espejo de pureza donde ella se miró,
y a los pies de la Virgen pasaba alborozada
las horas más sublimes que su niñez vivió.

Llegó el día glorioso para su alma divina
de alojar en su pecho a Cristo Redentor,
¡con qué fervor sublime la niña se reclina
en la divina mesa del amor de su Amor!

Con ansias amorosas recibió al dulce Amado
y lo guardó celosa en aquel corazón
tan lleno de pureza, sin mancha de pecado,
limpio y fortalecido por la santa oración.

Como el sediento ciervo corre a la fuente fría,
así Juana Josefa abrasada de amor,
volaba hacia el sagrario donde se calmaría
aquella sed divina de su místico ardor.

A los pies del sagrario, en deliquios de amores,
desgranaba las horas, toda su juventud,
y la oración perpetua sus místicos fervores
formaron aquel ángel de gracia y de virtud.

Su corazón hermoso con divinos latidos
a Dios quiere acercarse, con Dios quiere vivir,
y por el dulce Amado perdidos los sentidos
de todo lo que es vida, por Dios quiere morir.

Y a Dios se ofrece toda y Dios la retenía,
y ser su esposa quiere, vivir fundida en Él;
el lujo, los placeres, todo lo dejaría;
los manjares del mundo le sabrán a hiel.

Su vocación divina la alejó de la casa
de sus amados padres y con santa humildad,
sin que desmaye nunca su amorosa ansiedad,
sirviendo a extrañas gentes los largos años pasa.

¡Qué noches de desvelos en deliquio amoroso
con su Jesús Divino, qué ardiente vocación!
La oración fortalece su deseo grandioso
y orando, Dios le inspira su divina misión.

La figura gloriosa de Ignacio de Loyola
muéstrale los caminos que debía seguir;
iy voces de San Ignacio! las oyó sola
y tan sólo ella sabe lo que quieren decir.

Habla a sus confesores de la dulce ventura,
les revela el secreto de su grande misión.
“Hay que salvar las almas- les dice con locura-
de esas niñas que viven sin santa dirección”.

“Yo fundaré en España una gran Compañía
de doctas religiosas, las Hijas de Jesús,
para dar gloria al Cielo, para honra de María,
para salvar las almas de nuestra juventud”.

“Yo fundaré un colegio, colegios a millares,
jardines deliciosos del Divino Señor;
yo educaré a las niñas al pie de los Altares,
yo las haré doctoras de virtud y de amor”.

Ignacio lo mandaba, la Virgen lo exigía,
el Pontífice Pío daba su bendición:
la santa Fundadora victoriosa vencía,
y Dios le daba fuerzas a su gran corazón.

jOh! Cándida María de Jesús ¡Fundadora!
sin el divino auxilio, ¿cómo puede triunfar?
Dios la tiende amoroso su mano salvadora
y su frágil barquilla no puede naufragar.

Cinco flores humildes, con olores de Cielo,
pusieron los pilares de esta Congregación.
Cinco blancas palomas que con cándido vuelo
se alzaron de la tierra en divina misión.

La voluntad del Cielo quedaba así cumplida,
iQué frutos más hermosos! ¡Qué fecunda labor!
¡Cuántas almas salvadas! ¡Qué esplendorosa vida!
¡Cuánta virtud sembrada! ¡Cuánta fe, cuánto amor!

Que hablen esos colegios, creación portentosa.
Que hablen esos vergeles de Hijas de Jesús.
La Madre Fundadora con visión milagrosa
los prometió a sus hijas con sublime candor.

Hoy son las Bodas de Oro de aquel dichoso día
que surgía en Tolosa la nueva fundación,
del grandioso colegio que el Señor acogiera
con infinito celo bajo su protección.

¡Colegio de Tolosa!, la Madre Fundadora
lo sembró de virtudes y gracias sin igual;
sólo su ardiente celo, su fuerza creadora
pudieron darle vida con amor maternal.

Los sueños celestiales, las visiones divinas,
uno a uno cumplidos sus hijas hoy verán.
Al morir les predijo con voces inmortales
que sus santos colegios acreciéndose irán.

“Volaréis por el mundo, blancas palomas mías,
espejo de obediencia, de humildad y de virtud”;
palabras semejantes a bellas profecías
dichas mientras besaba la Sacrosanta Cruz.

Murió como una santa, como había vivido,
a sus hijas dejando en mística orfandad.
Murió la Santa Madre, pero su obra ha vivido
porque fué edificada por su fe y santidad.

Ecos de mi colegio, nº 230-231 (1940)

Hermana Marisa Magalhães (1911-1935)



La Hermana Marisa Magalhães nació el 24 de noviembre de 1911 en Belo Horizonte (Minas Gerais, Brasil). Dotada con un talento especial para la música, fue alumna del colegio de Hijas de Jesús de su ciudad, y en este Instituto ingresó para realizar su vocación religiosa: ser toda de Jesús y de la Inmaculada. El 26 de enero de 1935 las Hijas de Jesús realizaban su sexta fundación en Brasil, el colegio Stella Maris en Río de Janeiro. El 11 de marzo comenzaron las clases con apenas tres alumnas, pasando a ser treinta y siete en diciembre. A esta comunidad fue destinada la H. Marisa. Si el lugar de la fundación era ciertamente hermoso, con parques frondosos, casas excelentes y playas cuasi desiertas de arenales extensos, la falta de agua corriente de aquellos inicios fue motivo de varias epidemias. En octubre la H. Marisa contrae el tifus y guarda cama. Durante aquel último mes de su joven vida edifica a la comunidad entera y a las alumnas con su testimonio de aceptación de la muerte y ofrecimiento de su vida por la santidad y el apostolado de las Hijas de Jesús. Sufre los síntomas típicos de la enfermedad (fiebres, erupciones cutáneas, delirio...) pero se convierte aún más en apóstol de la Inmaculada. En sus momentos de lucidez habla su alma enamorada de la Virgen y provoca un profundo impacto en sus Hermanas. Se trata de un alma especial. El 16 de diciembre de 1935 entrega su alma al Esposo en la flor de sus 24 años. Con su muerte se va aquella religiosa ejemplar que era una gran esperanza para el Instituto en Brasil. En 1937 una Hermana de su comunidad escribe su biografía y su testimonio cala profundo en muchas almas, especialmente en jóvenes muchachas que movidas por el Espíritu ingresan en el Instituto. Hermoso apostolado el que la H. Marisa realiza desde el Cielo. En 1938 se publica en España la biografía en castellano.Tras cierto predicamento en la primera mitad del s. XX, su testimonio comienza a caer en el olvido. El Instituto decide no apostar por la introducción de su causa de beatificación en favor de la de la H. María Antonia Bandrés.



8 de diciembre de 1871: Palabras del P. Herranz a las primeras Hijas de Jesús



8 de diciembre de 1871. En aquella fría tarde de otoño se encuentran reunidos en la Casa de San José el P. Herranz con las seis primeras Hijas de Jesús: Juana Josefa Cipitria Barriola (M. Cándida), Emilia Torrecilla, Petra Piernavieja, Cipriana Vihuela, Gertrudis García y Juana Gómez. En una capilla improvisada se celebra la ceremonia, sencilla en apariencia, pero honda en su trascendente significado. Con una fervorosísima exhortación el P. Herranz les hace ver el inmenso beneficio que Dios les concede al escogerlas como primeras piedras del edificio que empezaba a construirse en su Iglesia, y los grandes sacrificios y fidelidad constante que de ellas exigía. Les impuso un escapulario interior de lana blanca, bastante largo, con un IHS bordado con seda azul, que venía a dar sobre el pecho. Una vez impuesto a todas el escapulario (el santo hábito lo vestirían unos meses después), indicó el P. Herranz que, sin otras formalidades externas, aceptasen a Juana Josefa por Madre Fundadora y legítima Superiora.

“Es este un beneficio tan singular que os hace Dios, que nunca lo agradeceréis cual se merece. Habéis sido escogidas para fundamento de la Congregación Hijas de Jesús, que hoy mismo y con este acto comienza a levantarse en la Iglesia, bajo el amparo y tutela de la Virgen Inmaculada cuya fiesta hoy celebramos.

Sois llamadas no al descanso sino al trabajo, no a las delicias del Tabor sino a las amarguras y sacrificios del Calvario. El campo en que vais a trabajar está sembrado de abrojos y espinas; los enemigos contra los cuales habéis de luchar son muchos y poderosos; no los temáis, los venceréis, triunfaréis sobre ellos si sois constantes y fieles en el sacrificio que hoy ofrecéis al Señor.

Sois pocas en número y en calidad todavía menos, según los juicios del mundo; no importa. La obra no es vuestra, es de Dios y Él sabe y conoce los instrumentos que escoge. El triunfo no está en el número ni en las cualidades naturales, sino en la abnegación de la voluntad y en el sacrificio del corazón.

Permaneced siempre en los pensamientos y anhelos que hoy dominan en vuestro espíritu, y llegaréis a ser una Congregación de unión, de amor, de verdadero y fructífero apostolado, llevando siempre por estrella de vuestros caminos a María Inmaculada. El nombre de Hijas de Jesús con que os ha condecorado y la protección de la Virgen son la garantía de vuestras esperanzas, el consuelo de vuestros trabajos y la corona de vuestros triunfos”.

Colegios de las Hijas de Jesús en España (1871-2016)








IV Superiora General de las Hijas de Jesús: Rvdma. Madre Magdalena Inibarren Pérez (1894-1964)



Tras la muerte de la Madre Eloísa en mayo y el estallido de la Guerra Civil, el Capítulo General se pospuso hasta el verano de 1937. El 21 de agosto es elegida Superiora General la Madre Magdalena Inibarren Pérez. Nació el 25 de mayo de 1894 en Tudela (Navarra), en el hogar formado por Don Andrés Inibarren y Doña Zoila Pérez. Ingresó en el Instituto de las Hijas de Jesús el 31 de octubre de 1913. Ejerció de Superiora en los colegios de Azpeitia, Segovia, Salamanca y Tolosa, dejando en todos las huellas de su bondad y dulzura. Desempeñó el servicio de Superiora General en dos mandatos consecutivos. Durante su gobierno fueron fundados varios colegios en España, en una situación de extrema gravedad y necesidad, con escasos recursos económicos, debido a la Guerra Civil y sus consecuencias después de la anhelada paz. Movida por su amor y fidelidad a la Madre Fundadora, reactivó la causa de canonización de la Madre Cándida con la apertura del proceso diocesano sobre sus virtudes en 1942. De igual modo el Instituto entero celebró la adquisición del caserío Berrozpe en Andoain y su apertura en 1945 durante la celebración del centenario del nacimiento de la Madre Cándida. Movida por este amor a los orígenes del carisma, logró también que los restos del P. Herranz descansaran en el panteón del noviciado salmantino. Impulsada por el celo misionero que caracterizó a la Madre Fundadora, estableció la presencia de las Hijas de Jesús en los Estados Unidos de América, en Japón, en Taiwán y en la Ciudad Eterna de Roma. Por fin veía a las Hijas de Jesús con presencia estable en el corazón de la Iglesia.

Durante su generalato aumentó considerablemente el número de vocaciones y en 1947 se erigieron dos Provincias en España, la Norte y Centro, con sendos noviciados en Salamanca y Tolosa. Fue religiosa de profunda vida interior, totalmente identificada con el carisma y celosa de su conservación. Muy amada por sus hijas, no dudaba en procurarles lo necesario y confiar en la Providencia en un contexto de necesidad y pobreza fruto de la guerra. Recorrió varios países visitando a las Hermanas misioneras y alentó aquellas obras donde las niñas estaban más necesitadas de educación e instrucción religiosa. De aquellos años hay verdaderos testimonios heroicos de Hijas de Jesús llevando a cabo su misión entre mil dificultades y obstáculos. Tras su generalato siguió sirviendo al Instituto para mayor gloria de Dios como Vicaria General y Asistente de España entre otros oficios. Falleció, y según el juicio de muchos que la conocieron en olor de santidad, el 28 de junio de 1964 a los 70 años de edad.

Generalato 1937-1947 ; 1947-1953

1937- V Capítulo General: Es elegida IV Superiora General la Madre Magdalena Inibarren Pérez.
Fundación en Lisboa (cerrada en 1941).

1938- Fundación del colegio de la Inmaculada en Bilbao (Bizkaia).
Fundación de noviciado en Manila (Filipinas).

1940- Fundación del colegio Berrozpe en Andoain (Gipuzkoa).

1942- Apertura del proceso diocesano sobre las virtudes de la Madre Cándida María de Jesús en Salamanca.

1943- Fundación del colegio Santa María de la Victoria en Málaga.
Fundación de la residencia universitaria Cristo Rey en Madrid.

1944- Fundación del colegio Stella Maris en Almería.
Fundación en Santiago de Compostela (cerrada en 1956).

1945- Centenario del nacimiento de la Madre Cándida.
Inauguración del caserío Berrozpe, casa natal de la Madre Cándida en Andoain.

1947- Erección de las Provincias Norte y Centro en España.
Fundación del colegio Mater Purissima en Madrid.
Fundación en Paiporta, Valencia (cerrada en 1952).
VI Capítulo General: Es reelegida Superiora General la Madre Magdalena Inibarren Pérez.

1948- Llegan a España cinco novicias chinas.

1950- Fundación de las Hijas de Jesús en los Estados Unidos de América.
3 de mayo: Traslado de los restos mortales del P. Herranz al panteón de la casa noviciado de Salamanca.
Fundación del colegio de Barcelona.

1951- Fundación de las Hijas de Jesús en Japón.
Fundación del colegio Santa María en Elche (Alicante).
Fundación del colegio Virgen Inmaculada en Málaga.

1952- Fundación del colegio Regina Pacis en Roma (Italia).
Fundación de noviciado en Hayama (Japón).

El milagro para la canonización de la Madre Cándida María de Jesús


La Madre María del Carmen del Val FI

El segundo milagro reconocido por la Iglesia a la intercesión de la Madre Cándida, y requerido para su canonización, tuvo por beneficiada a una hija suya, la Madre María del Carmen del Val Rodríguez (1922). La Madre Carmen, natural de San Salvador de Hornija y religiosa desde los 20 años, fue afectada en octubre de 2000 por una leucoencefalopatía multifocal que se trata de una infección cerebral, quedando sumergida en un coma profundo desde el 25 de octubre. Los médicos descartaron cualquier solución a su enfermedad y declararon el coma como irreversible. Las Hijas de Jesús de su comunidad-enfermería de Nazaret en Valladolid comenzaron a rezar por la Madre Carmen y la encomendaron a la intercesión de la Madre Cándida para que sanase. La gravedad clínica continuó hasta el 4 de noviembre cuando se manifestó una mejoría repentina: la Madre Carmen abrió espontáneamente los ojos. Entre el 8 y el 9 de noviembre empezó a hablar. Aprobado este segundo milagro, Benedicto XVI canonizaba a la Madre Cándida María de Jesús el 17 de octubre de 2010 en San Pedro del Vaticano, asistiendo a la ceremonia la Madre Carmen, profundamente agradecida al Señor y a su Santa Fundadora.


El milagro para la beatificación de la Madre Cándida María de Jesús



El primer milagro reconocido por la Iglesia a la intercesión de la Madre Cándida María de Jesús fue el que tuvo por destinataria a Adoración Martín Pérez (1937), vecina de la localidad segoviana de Villoslada. En 1967, contando Adoración 30 años, acudió al médico de la localidad de Paradinas, Dr. José Luis del Amo, a causa de un fuerte dolor en el brazo. Tras hacérsele una radiografía se decidió mandar a la paciente a Madrid, a la consulta del Dr. Manuel Sánchez Vera, que explicaba así la situación de Adoración: “La primera vez que traté con la paciente fue a comienzos de mayo de 1967. La enferma presentaba un estado general malo, con fiebres, adelgazamiento brusco, inapetencias e inmovilidad del brazo. En fin, se trataba de una situación realmente calamitosa”.

Tras una serie de análisis, Adoración fue ingresada de urgencia en la Clínica Fleming, donde fue sometida a una biópsia por parte del mismo doctor: “El diagnóstico de entrada fue probable tumor maligno de húmero, y el diagnóstico de salida fue mieloma plasmocitario, una enfermedad mortal de necesidad y tanto o más maligna cuanto más joven es el paciente, como en este caso. El pronóstico mío, a la vista de la situación, fue que la paciente iba a morir en pocos meses, a lo sumo en un año”. El mieloma o pasmocitoma es un tumor cancerígeno de las células plasmáticas, con un cuadro patológico realmente terrible: los enfermos sufren frecuentes roturas de los huesos afectados, anemias, infecciones, insuficiencia renal o lesiones esqueléticas. La supervivencia media de un enfermo de mieloma se sitúa en dos o tres años.

Adoración fue sometida a radioterapia y se le recetaron algunos medicamentos, pero como paliativo del dolor. Se planteó la posibilidad de amputar el brazo a la paciente para evitar el desarrollo del tumor, pero muy pronto la metástasis (transferencia de la enfermedad a otra parte del organismo) alcanzó los pulmones y lo único que quedaba era esperar la muerte de Adoración.

Los médicos ya la habían deshauciado pero he aquí que Adoración, a la que en un principio se le ocultó el diagnóstico sabiéndolo sólo sus hermanas, quedó embarazada. José Luis del Amo, su médico de cabecera, decidió interrumpir el tratamiento y medicación pues podían resultar dañinos para el bebé. Los médicos de Madrid ya habían sentenciado que Adoración no duraría los nueves meses de embarazo.

Ante la situación las hermanas de Adoración, una de las cuales estaba a punto de ingresar en las Clarisas del Corpus Christi de Segovia, y unas amigas comunes comenzaron a rezar una novena para pedir al Señor la curación de Adoración por intercesión de la Madre Cándida María de Jesús, que había fundado un colegio en Segovia y que era muy querida por muchos fieles de esa ciudad y alrededores. Mientras se elevaban súplicas al Cielo el embarazo discurrió por los cauces normales y el nacimiento del bebé no tuvo más complicaciones de las habituales en cualquier parto. Dos meses después del alumbramiento, la paciente comenzó a notar una notable mejoría en sus dolencias. Tras unos análisis se comprobó científicamente que Adoración estaba totalmente curada, sin rastro alguno de tumoración.

El 10 de noviembre de 1979, la Comisión para las Causas de los Santos en Roma firmaba el rescripto para que el obispo de Segovia abriese un Proceso de Información sobre la curación de Adoración Martín, ya que sus familiares, amigos y las Hijas de Jesús atribuían la curación a la intercesión de la Madre Cándida María de Jesús. El 25 de junio de 1981 las actas del proceso de investigación de la curación fueron entregadas en Roma para su estudio y análisis. El voluminoso escrito contenía los resultados de todos los análisis efectuados y el testimonio de los dos doctores y del entorno de Adoración. El Comité de Consultores reconoció el 28 de octubre de 1994 la intercesión de la Madre Candida María de Jesús -que había sido declarada venerable el año anterior- en la curación de Adoración. Esta decisión fue ratificada por los Cardenales, concluyendo que “el milagro como tal debe ser atribuido solamente a dicha intercesión”. Ese mismo año de 1994 Adoración fue sometida de nuevo a exhaustivos análisis médicos certificándose la curación de un tumor irreversible y mortal. El 12 de mayo de 1996, San Juan Pablo II beatificaba a la Madre Cándida María de Jesús contando con la presencia en Roma de los doctores mencionados y de la misma Adoración Martín.