El hábito de las Hijas de Jesús I


El hábito fundacional de velo translúcido y toca amplia

El hábito fundacional (1872-1966)

Cuando las Hijas de Jesús son fundadas el 8 de diciembre de 1871 no se vio oportuno celebrar entonces la vestición del santo hábito religioso dado el ambiente revolucionario que se agitaba vivo y amenazador contra la Iglesia. Se contentaron entonces con un escapulario interior azul y blanco con un IHS bordado que les impuso el P. Herranz.

Poco habían cambiado las cosas en este sentido desde el día de la fundación, pero la Madre Cándida, intrépida y valiente, con los permisos correspondientes, estableció la primera toma de hábito para el 31 de mayo de 1872, día de la Madre del Amor Hermoso, y también aniversario de su nacimiento. Según la tradición del Instituto, atestiguada por los testigos presenciales que oyeron a la Madre Cándida hablar sobre este asunto, el hábito de las Hijas de Jesús le fue mostrado a la Madre Cándida por la Santísima Virgen María.

“En otra ocasión, en la misma iglesia del Rosarillo (Valladolid), es donde nuestra Fundadora vio claramente el hábito que habían de llevar los miembros de su Congregación, mostrado por la Santísima Virgen, según el testimonio del mismo día” (Reseña Histórica del Instituto de las Hijas de Jesús, A.5/2,25).

Otras fuentes señalan que la mostración del hábito aconteció en la iglesia de San Felipe de la Penitencia (Valladolid). Ya fuera en el Rosarillo o en San Felipe, tanto más da, la experiencia de la Madre Cándida sobre el hábito aconteció los días próximos al 2 de abril de 1869, día en que la Madre tuvo la revelación interior sobre la fundación del Instituto.

Novicia Hija de Jesús

La Madre Cándida hace una descripción detallada del hábito en el documento autógrafo “Costumbres de la Congregación”. Estas determinaciones pasaron a constituir un capítulo en las Constituciones aprobadas por la Santa Sede en 1902 (aprobación pontificia). Se trata del Capítulo IV y consta de 3 artículos:

Artículo 18. Las Hijas de Jesús procurarán que el hábito que vistan sea modesto, sencillo y ajeno a todo lo que pudiera indicar lujo y ostentación mundana.

Artículo 19. Será de lana negra, y su forma la de una sotana, pudiendo en otras épocas hacerse de otra tela más ligera y ordinaria, aunque siempre negra. Constará además de una esclavina del mismo color y materia, que baje próximamente hasta la cintura; de un escudo de metal amarillo con la inscripción IHS; de una faja negra de lana colgando a la derecha, y de un rosario colgando a la izquierda en forma de M; de una toca que cubiendo toda la cabeza, llegue a la mitad del pecho; de un velo negro, hecho de la tela del mismo nombre, que descienda hasta la cintura; de un manto en forma de esclavina, y de un largo velo negro. El calzado consistirá en zapatos bajos y medias de lana o algodón.

Artículo 20. Las novicias se distinguirán de las profesas por el velo blanco, y las Hermanas Coadjutoras de las Maestras por el velo más tupido y ordinario, y el hábito un poco más corto.

Profesa Hija de Jesús

Este hábito resultó a la vez sobrio y elegante, lejos en su diseño y forma de los hábitos aparatosos, incómodos y poco higiénicos de otras congregaciones femeninas de vida activa. La forma y color del vestido inspirados en la sotana de la Compañía de Jesús, con puños de manga estrechos y fajín a la cintura con rosario. La esclavina corta portaba en su centro el escudo con el IHS, el anagrama del nombre de Jesucristo, de metal dorado, precioso e inconfundible y que distinguía a las Hijas de Jesús al instante de verlas. La toca blanquísima y amplia, permitía la libertad de movimientos, y sobre ella un velo translúcido rematado de una cenefa más oscura en los bordes. Para salir de casa una esclavina más larga y gruesa a modo de abrigo, y un velo largo y tupido que se ponía sobre el anterior velo y que también era de obligatorio uso en los actos de la capilla.

Al contrario que en otras congregaciones femeninas que señalaban de forma abierta y clasista la diferencia entre Madres (maestras, de coro, etc.) y Hermanas (coadjutoras, conversas, cooperadoras, etc.) en la forma y calidad de las telas del hábito, la Madre Cándida dispuso que la diferencia en el hábito fuera mínima: un velo más tupido y un vestido más corto para facilitar el trabajo de las Hermanas según su vocación. En los lugares de clima hostil por alta temperatura y humedad, se dio permiso para mudar el negro del hábito por el color blanco, por ejemplo en Filipinas, Japón, Taiwán...

El hábito fundacional reformado: se suprime el velo translúcido y el velo largo para salir a la calle y capilla 
por un sólo velo largo tupido y se recorta la toca en forma redondeada

A principios de la década de 1960 se realizaron una serie de mínimas modificaciones: se suprimió el velo translúcido y el manto de velo para salir a la calle por un sólo velo negro largo y tupido; y se recortó la toca a la altura de los hombros dándole una forma más redondeada que permitiera mayor libertad de movimientos en especial para escribir en las pizarras durante las clases.

Este hábito fue el vestido por las Hijas de Jesús desde el 31 de mayo de 1872 hasta septiembre/octubre de 1966.

Aquí se puede ver en algunas Hermanas la esclavina larga para salir de casa

Fundación de las Hijas de Jesús en Japón (1951)


Las seis primeras Hijas de Jesús llegadas a Japón

El obispo de Osaka, Mons. Yoshigoro Taguchi, en gira por España en 1949, visita el colegio de las Hijas de Jesús en Segovia y pide a la Rvdma. Madre Magdalena Inibarren vayan a fundar a su diócesis japonesa. También unos meses después el P. Pedro Arrupe SJ, entonces rector y maestro de novicios en Nagatsuka (Hiroshima), se entrevista con la Madre General y ésta se decide a acometer la fundación japonesa. Tras la expulsión de las Hijas de Jesús de China por los comunistas, se ve el momento propicio para que estas misioneras puedan comenzar la labor evangelizadora del Instituto en el Imperio del Sol Naciente. El 27 de septiembre de 1951 arriban a tierras niponas las Madres Ángeles de Dios y Socorro Esparis, misioneras expulsadas de China y que desde entonces aguardaban en Filipinas.

MM. Ángeles de Dios y Socorro Esparis con los "Amiguitos de Jesús"

La casa Cristo Rey de Hayama

Las recibía el Japón de la postguerra, destruido material y moralmente, y que deseaba la paz a la vez que miraba con benevolencia a Occidente, y detestaba el imperialismo de sus generales y mandos militares que habían conducido al desastre del país y que tuvo como colofón el ataque con bombas nucleares. Estas dos primeras Madres, veteranas misioneras, se pusieron manos a la obra aprendiendo el japonés, otra nuevo idioma y ya a sus años. Admirable. Fueron acogidas por las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús en su casa de Yokosuka, y acudían a la Escuela de Lenguas de los Jesuitas. Dos meses más tarde llegaron las Madres Carmen Sánchez y Concepción García Platas, también misioneras de China. Comenzaron a hacer diligencias para adquirir una casa y se les aconsejó la cercanía con Tokio por mayores ventajas para el aprendizaje del idioma y para los trámites oficiales de papeleo burocrático.

Hayama (1952)

Los primeros niños del kinder de Hayama

Con la princesa de Higashi Fushimi

Les fue ofrecida una casa en Hayama, ciudad costera de veraneo, que dista unos 60 km de Tokio. La ciudad es famosa por ser la sede del Palacio Imperial de verano. Precisamente la casa que iban a habitar, propiedad del obispado, había sido casa de verano de los príncipes Higashi Fushimi. Tras la muerte del príncipe, la princesa estableció en ella su residencia habitual, pero tras la guerra y al dejar el Estado de hacerse cargo de la manutención de la nobleza japonesa, la princesa se vio en la necesidad de venderla y lo hizo al obispado de Yohohama. El 5 de febrero de 1952 las Madres llegaron a Hayama y quedaron gratamente impresionadas por la amplitud de la casa, compuesta de varios edificios, y de amplios jardines. El 3 de abril toman posesión del lugar y al día siguiente se celebra la primera Misa en presencia de tres o cuatro cristianos. El titular de la casa es Cristo Rey. 


El 5 de abril llegan las Madres Paula Sánchez y Herminia Polanco, y en septiembre la H. María Josefa García. El 9 de diciembre procedentes de España llegan las MM. Emérita Romero, Josefa Labayen, María Muñoz y Pilar Ruibal. Ya tenemos a las 11 Hijas de Jesús que constituirán la comunidad de Hayama. Todas se pusieron con el estudio del japonés, pero sacaron tiempo para ofrecer clases particulares de castellano, inglés y música. También un grupo de señoras acudían a clases de labores y cocina española. En noviembre de 1952 la Madre Ignacia Munita, Delegada de esta misión y con residencia en Taiwán, visita Hayama y se comienza a trabajar para abrir una guardería (Kindergarten) en uno de los edificios de la propiedad. El 7 de mayo de 1954 se abre el kinder donde acuden los hijos de familias japonesas y americanas. En 1968 se inauguró un nuevo edificio con capacidad para centenares de párvulos. De España seguían enviando misioneras, constituyéndose una comunidad notable, que tuvo la dicha de recibir las primeras vocaciones nativas con la apertura del noviciado japonés el 21 de noviembre de 1955.


MM. Ángeles de Dios y Socorro Esparis
con las primeras conversas y sus madrinas (1953)

Matsue (1956)

Visita de la Rvdma. M. Soledad Larrañaga

Las Hijas de Jesús quisieron, como no podía ser de otro modo, pues bien claro y nítido tenían su carisma y su hacer propio en la Iglesia en aquellos felices años, abrir un colegio en Japón. Es entonces cuando se presenta en Hayama el P. Pedro Arrupe (en febrero de 1953) y pide a las Hermanas de parte del Provincial que vayan a Matsue (Provincia de Shimane) para fundar un centro educativo. En febrero de 1955, con la Madre Ignacia Munita a la cabeza, un grupo de Hijas de Jesús parte hacia Matsue para poner las bases del primer colegio de enseñanza media del Instituto en Japón. Ojo al dato: de los 764.000 habitantes de aquella provincia, tan sólo 300 eran católicos, y además era la cuna y centro del sintoísmo. En abril de 1956 se funda el colegio Shotoku de Matsue, para jóvenes de 12 a 18 años, y único centro católico de la provincia. Otro dato: de las 420 alumnas que tenía el centro en 1972, tan sólo 10 eran católicas. 

Alumnas de Matsue


Sin embargo, el noviciado tuvo una aceptable salud vocacional y todos los años ingresaban jóvenes que querían ser Hijas de Jesús. Siendo así la realidad, las Madres impartían una hora semanal de ética basada en los principios cristianos a las alumnas, y dos veces al año (31 de mayo y 2 de noviembre) todo el alumnado y profesorado seglar acudían a los oficios religiosos. La Santa Misa y otros actos de piedad diarios estaban abiertos a las alumnas católicas y a quien quisiera acudir. Muchas fueron las conversiones que por el testimonio de religiosas y alumnas se dieron en aquellos años y que quedaron consignadas en las páginas de “Ecos de mi colegio”. Actualmente el colegio está en manos de seglares, habiéndose las religiosas retirado del mismo.


Tokio (1971)

Otra campo de acción apostólica al que las Madres deseaban llegar era el de la juventud universitaria. En enero de 1971 se abría una residencia universitaria en el centro de Tokio para acoger a las jóvenes estudiantes y crear junto con ellas un hogar formativo en la que ya entonces comenzaba a ser una ciudad impersonal, materialista y peligrosa en muchos sentidos. De esta obra las Hermanas también se han retirado en la actualidad.

Consejos para la formación



Junto a los “Consejos para las Maestras” se han conservado en el Archivo Histórico de las Hijas de Jesús unas orientaciones sobre algunos aspectos de la formación en el postulantado y noviciado. Fueron escritos entre 1872 y 1877. Se trata más bien de un fragmento o parte inicial de unas directrices que la Madre Cándida dejó incompletas y que no terminó más tarde. A excepción del primer párrafo que alude a la experiencia concreta de la escuela, el resto del texto está inspirado en el pensamiento ignaciano, siguiendo de cerca las Constituciones de la Compañía de Jesús.


LA PRÁCTICA DE LA ESCUELA

1. Como entre los ejercicios de prueba del noviciado ha de estar la práctica de la escuela en casi todos sus empleos, por eso conviene tener todo en orden según Dios.


EJERCICIOS Y ENTRADA EN EL NOVICIADO

2. Antes de recibir a alguna, sea para coadjutora o para maestra, suponiendo que se tiene casa para ello, la Madre destinará una que será su ángel de guarda. La preparará la habitación separada de todas; si no hubiera habitación, lo hace del mejor modo posible, y se le enseñará toda la casa y las labores, etc. La Madre tantas veces pueda la visita, consuela y conforta, animándola a la confianza en fuerza de caridad y amor en Jesús.

3. Si es posible, el segundo día hace los Ejercicios, y después se dedica a las labores propias, porque como no se sabe generalmente... Si son coadjutoras no pueden detenerse mucho más, que su ocupación y prueba son los oficios.

4. En los días de Ejercicios –que se los dará un Padre de la Compañía si hay, y si por casualidad no lo hay, leyéndola el ángel los puntos, las lecciones, y, además, ayudándola como pueda y como si fuera un Padre- todas las horas de tiempo libre y recreación el ángel estará con ella y pasearán.

5. Comerá la ejercitante en estos días aparte, el desayuno y todo, con el ángel o dos Hermanas con las que más tranquilidad pueda tener la pretendiente, como si son de su país o conocidas, si es que reúnen las circunstancias de prudentes y observantes, que de estas cualidades son las que se han de preferir para estos cargos en esos días o tiempo semejante.

6. En la recreación y en los ratos libres, el ángel le enseñe las Reglas y Costumbres, le enseña y habla de la claridad de conciencia, del fin de la Congregación, de las cosas que hay, cómo se enseña con trabajos, la obediencia que se necesita, y así todo lo más esencial que las Reglas y Constituciones tienen, para que su vocación sea firme.


7. Harán confesión general que es el fin de estos Ejercicios, si no lo han hecho antes, con un Padre de la Compañía; entonces es excusado que la hagan, sino es la ordinaria.

8. La Madre le pregunta en general de la vocación y de lo más principal de su vida espiritual, para animarla y enseñarle a dar cuenta de conciencia, y, concluídos esos días, se dedica a los trabajos según la Madre disponga.

9. Si no son para coadjutoras y si saben leer, se les dan las Reglas a leer y Constituciones, pero hacen los Ejercicios acompañadas igualmente y se procurará que no tengan ningún rato a solas ni demás si no están meditando o en los Ejercicios. En la comida separación etc. Igual a todas, si la casa y las circunstancias lo permiten.


10. Si todas las nuestras llevan el hábito ya, éstas no lo llevarán en un tiempo dado, que será de 15 días en adelante, según la voluntad y según las señales que tenga de vocación.  Concluídos los Ejercicios más los días que quieran, que serán pocos, irán con su traje al noviciado, siguiendo con todas las distribuciones, y después de un mes, o antes si se ve su vocación, y teniendo todas el hábito puesto, se les dará el hábito un día solemne, si es posible, o día de devoción de la nueva novicia, pero esto no tiene mucha prisa y se hará después de ver las cualidades de la nueva novicia y las circunstancias; pero siempre conviene sigan las distribuciones.


MES DE COCINA

11. Este mes conviene que principie después que la novicia está asentada y como en su casa, que algunas necesitan dos meses y otras ocho días, porque son tímidas o cortas de genio y hay que animarlas, y más tarde hacerles las pruebas; pero si hablando de ellas las piden, se las ponen.


12. El mes de cocina puede haerlo en dos veces, 15 días primero y otros 15 después, descansando; ya porque hay muchas que lo han de hacer; ya porque estando empleadas en la escuela algunas, un mes no conviene sacarlas; ya también porque algunas vendrán de pocas fuerzas y éstas pueden primero hacer una semana, descansando después, y luego lo hace otra y después vuelve la otra, y de este modo pueden hacerlo.

13. Como el mes de cocina es hacer lo más duro y penoso, la Madre, como luego diré, tiene que advertir mucho y vigilar para que las nuestras las traten con mucha caridad, que no las carguen con cosas que no pueden llevar y que sea sólo para ayudar: más bien para doblar la voluntad y matar (el amor propio)...


Consejos para las Maestras IV



CONSEJOS PARA LAS MAESTRAS

55. Las Maestras deben estimar las secciones que les son confiadas, pues sirviendo a las pobres sirven y honran más particularmente a Jesús.

56. Se animarán con santo fervor a conducir al bien estos preciosos depósitos de Jesús, no desdeñando su ignorancia, ni su grosería, ni aún los defectos de estas pobres niñas.

57. Para conseguirlo pedirán a Dios en la oración espíritu de celo, de mansedumbre y humildad, siendo además vigilantes y activas, prudentes, firmes y llenas de tierna caridad.

58. Estarán en una entera dependencia de la Maestra Primera, dándole cuenta en los días determinados con rectitud de corazón, sencillez, recibiendo sus consejos como un deber y obrando bajo sus órdenes, principalmente en las dificultades imprevistas y cuando crean necesario imponer penitencias extraordinarias.

59. Al mismo tiempo que muestran afecto y dulzura a las jóvenes, procurarán que no pierdan la confianza con la Maestra Primera, guardándose bien de solicitarla para sí con menoscabo de la Maestra Primera, y sólo cuando estén autorizadas por la Maestra podrán admitirlo en ciertos casos.

60. La sencillez ha de reinar en las lecciones no añadiendo ni quitando nada al reglamento, siendo la religión el principal objeto de su plan.


61. No deben familiarizarse demasiado con ellas, conservando con cuidado su dignidad y evitando el que, por su falso espíritu de bondad o humildad, lleguen las niñas a dominarlas y pierdan su autoridad o dignidad.

62. Tengan presentes las Reglas y velen sobre sí mismas reprimiendo toda vivacidad, toda emoción exterior. Cuando fuere menester reprender a las culpables, eviten palabras injuriosas de enojo y desprecio, pues han de tener constantemente a la vista la sencillez, la afabilidad y la mansedumbre de nuestro Dios Jesús.

63. Esta mansedumbre, que es hija de la caridad, debe notarse en toda su conducta, muy particularmente cuando tengan que excusarse o perdonarse mutuamente sus defectos.

64. Evitarán las Maestras entre sí y con las personas y la comunidad, el tono imperioso y altivo que se adquiere algunas veces con la costumbre de enseñar, y si alguna tuviera natural inclinación a este defecto, debe alegrarse de ser reprendida.


Fundación de las Hijas de Jesús en los Estados Unidos de América (1950-2002)


La comunidad de Baton Rouge

La víspera de la Nochebuena de 1949, la imponente ciudad de Nueva York recibe a las primeras Hijas de la Madre Cándida que se disponen a buscar un lugar apropiado para iniciar la fundación. Son las MM. Maria Amelia de Almeida Barbosa y Euridyna da Silveira Lobo, brasileñas. Solas, sin amistades ni intermediarios, comienzan a hacer gestiones... El 14 de marzo de 1950 llega la Madre Isabel Tejero, y M. Maria Amelia regresa a Brasil. Colaborar a la gesta misionera de las Hijas de Jesús desde el rico país de EEUU era también objetivo primero de esta fundación. En el diario de la M. Isabel leemos: "Ayudar a la misiones de China, a las misioneras (que estaban siendo expulsadas) enviando lo recaudado... y poder preparar personal para nuevas fundaciones en Oriente... Se pretendía la estabilidad y arraigo en el país, como objetivo fundamental, pero se asumía la responsabilidad de ayudar a las misioneras".

Las Madres envían una carta circular a todos los obispos del país familiarizándoles con los hechos históricos y características más vitales de la Congregación. Mientras se consigue el reconocimiento de los títulos oficiales para la enseñanza, las Madres ofrecen sus servicios de administración para residencias universitarias, de jóvenes obreras u obras sociales. En poco tiempo se reciben diversas ofertas, la mayoría para trabajos domésticos en residencias episcopales y seminarios... no es éste apostolado propio de las Hijas de Jesús.

Capilla de la casa de Pinehurst

Se decide aceptar una de las ofertas: una casa de Ejercicios Espirituales en Pinehurst (Carolina del Norte). El 8 de agosto llegan las MM. Idalina Belgini, Aparecida Silva y Concepción Felipe, y todas juntas parten para Pinehurst el 12 de agosto. Comienza aquí una historia de grandes esfuerzos por comenzar la vida propia del Instituto en EEUU, azotada por grandes crisis y batallas. La casa de Ejercicios Maryhurst Retreat House recibe gozosa a las Hermanas, a las que se sumarán otras tres: Irma García, Luisa María Hernández y María Josefa Caballero. En agosto de 1957 se abandonará este apostolado.

Un tiempo después se ofrece en la misma diócesis la posibilidad del apostolado de la educación católica en la escuela parroquial de Jacksonville (Carolina del Norte). El 30 de enero de 1952 llegan a Jacksonville las MM. Isabel Tejero y Concepción Felipe. Su parcial conocimiento del inglés hace que el párroco entregue la escuela a religiosas norteamericanas y deja a las nuestras con el parvulario. La Madre Isabel comunica entonces al obispo que se retiran de la escuela en busca de mayores horizontes apostólicos.

Se recibe entonces llamada telefónica del obispo de Alexandria (Louisiana) ofreciendo fundar en la ciudad de Rayville. De nuevo se trata de una escuela parroquial. El 16 de septiembre de 1952 se reúne la comunidad completa y las clases comienzan a primeros de octubre. En el curso de 1954-55 se observa que lejos de ascender la matrícula ésta desciende, y con ella los ánimos de las Hermanas. Los protestantes también se han encargado de difamar a la escuela y a las religiosas. La gente está totalmente desinteresada y la matrícula sigue en descenso. En 1955 las Madres quieren dejar la escuela que sólo trae desgaste, problemas y dispersión de fuerzas, pero el obispo se opone. Finalmente se retiran de este apostolado al final del curso de 1958.

Este período de 1950-1958 se ha manifestado claramente convulso. Las Madres y Hermanas han sorteado obstáculos de todo tipo: falta de conocimiento del inglés, tiempo y método adecuado para su aprendizaje; inestabilidad de las obras apostólicas y dedicación a actividades secundarias al apostolado específico (confección de ornamentos, ostias, limpieza de parroquias...); continuo traslado de religiosas de unos sitios a otros, teniendo las recién llegadas que recomenzar el ajuste cultural y la adaptación a una sociedad completamente diferente a la española o brasileña (¡son los años 50!); prohibición de los obispos de promover las vocaciones al propio Instituto y por consiguiente de abrir noviciado; etc.

La casa de Nueva Orleans

El 2 de julio de 1953 se compraba una casa en Nueva Orleans para proveer de estudios a las Hermanas y capacitarlas para la enseñanza en el sistema propio de EEUU. Esta casa funciona también como residencia para jóvenes estudiantes en la Universidad Loyola de los PP. Jesuitas. A esta comunidad será destinada la M. María Marcos que ya conocemos de la fundación en China. Las Hermanas acuden a la Universidad para los cursos de pedagogía. También esta casa es centro de vacaciones para todas las Hermanas durante el verano, sede de Ejercicios Espirituales internos y para las tandas de Tercera Probación de las junioras. ¿Y su titular? La Inmaculada tenía que ser... La casa fue cerrada en 1973.

La Rvdma. M. Soledad Larrañaga en visita a Pinehurst

En agosto de 1957 se funda en Morehead City (Carolina del Norte), en la misma diócesis de Pinehurst. Como no hay personal para las dos casas se decide abandonar la casa de Ejercicios por el apostolado específico de la educación en la escuela parroquial Saint Egbert de Morehead City. En esta escuela las Hermanas finalmente se verán realizadas y acogidas por la escasa población católica de la ciudad que es verdaderamente una familia reunida entorno a la parroquia. La escuela es propiedad de la parroquia, todas las familias católicas se conocen, y las Hermanas están presentes en todos los acontecimientos de la vida parroquial que va más allá de la asistencia a la Misa dominical: feria parroquial, días de campo, excursiones, conferencias culturales, partidos de baloncesto y béisbol (formando ellas mismas parte de un equipo), visitas a enfermos, etc... una realidad hermosa y desconocida en la España de entonces.

Madre Rosario Arocena en Baton Rouge

Agosto de 1957 también presencia una nueva fundación en Baton Rouge (Louisiana), en la escuela parroquial de St. Aloysius. Las Madres Rosario Arocena, Aránzazu Mendizábal, Marina Freire, María Dolores Goyenechea, Carmen González, Teodora Sánchez y Bernarda Cosqui serán las primeras de esta casa que traerá muchas alegrías al Instituto por su fructífero apostolado. Los años negros del principio de la fundación en EEUU parecen quedan atrás y ahora se vislumbra la luz por fin... 10 profesores seglares y 400 alumnos (850 alumnos en 1961) cuenta la escuela que tiene un año de vida a su llegada. M. Rosario Arocena será la Superiora.

A raíz de la fuerte inmigración experimentada en los EEUU a partir de los años 60, las Hijas de Jesús se abrieron a un nuevo apostolado social con los inmigrantes latinos, sin descuidar su labor educativa en las escuelas parroquiales. Este apostolado se realizó en Nueva Orleans y en Cornwall (Nueva York) a partir de 1971.

Por diversos motivos que no vamos a explicitar aquí, en el año 2002 concluyó la labor apostólica y la presencia de las Hijas de Jesús en los Estados Unidos. 52 años fueron testigos de la labor y el testimonio de las Hijas de la Madre Cándida en aquel país. Bendito sea Dios.


Fundación de las Hijas de Jesús en Portugal (1936-1941)

En breve...

Fundación de las Hijas de Jesús en Argentina (1932)

En breve...


Os presento una fotografía casi inédita o al menos muy poco conocida de la Madre Cándida María de Jesús. Ni yo ni las Hermanas con las que la descubrí la habíamos visto nunca. La fotografía fue realizada por el P. Joaquín Pérez Pando en 1907 en la huerta del Noviciado de los Mostenses en Salamanca. La puesta en escena es realmente extraña, sobre todo por la indumentaria de la Madre. Lleva una especie de manto de viaje desde la cabeza hasta el suelo, pero no es el usual, pues éste es translúcido. Sobre el vestido tampoco lleva la corriente esclavina larga para salir de casa, sino una especie de doble vestido que le llega hasta los pies y que tapa el fajín y el rosario de la cintura. La Madre tiene en la imagen sesenta y dos años.

¿Quién es?: Madre Petra Calzada Moreno (1879-1956)



“Santa mía, no te olvides este año del Instituto que te tiene por Patrona 
y alcánzanos de Jesús el espíritu de nuestra Madre Fundadora, 
que tanto te quiso, y a esta hija lo que sabes necesita muy mucho”.
 Petra Calzada, H. de J. 
(Archivo de peticiones y visitas del sepulcro de Santa Teresa de Jesús, 
Alba de Tormes, octubre-noviembre 1921)

Madre Petra Calzada Moreno nació en Logrosán (Cáceres) el 23 de noviembre de 1879 en el hogar formado por Don Juan Calzada y Doña Florentina Moreno. Ingresó en las Hijas de Jesús el 12 de noviembre de 1901, haciendo la primera profesión el 31 de mayo de 1904 y los votos perpetuos el mísmo día de 1912. Madre Petra tuvo siempre por destino la Casa Madre de Salamanca (conviviendo pues con la Madre Fundadora algo más de una década), donde fue profesora de diferentes materias en el noviciado y prefecta de estudios. Fue entonces cuando conoció en el noviciado a la Beata María Antonia Bandrés Elósegui, a la que se entregará mediante cuidados, compañía y oraciones en la enfemedad de aquel ángel en abril de 1919. Bendecida e impresionada por aquel testimonio escribirá su primera biografía en 1933, de gran importancia histórica dada la calidad de testigo ocular de la autora.

A partir de 1920 y hasta 1928 fue Maestra de novicias. Por muchos años fue la directora de la publicación “Ecos de mi colegio”, imbuyendo la revista de un fuerte celo y espíritu misionero que fue acrecentándose con la ilusión y colaboración de las colegialas. Por indicación de la Rvdma. Madre Magdalena Inibarren, a partir de 1942 se dedicará en cuerpo y alma, con notable sacrificio y exigencia, al trabajo requerido para el proceso de beatificación de la Madre Fundadora iniciado aquel año. Trabajará incansablemente por recoger y ordenar todo aquello relacionado con la vida de la Madre Cándida. Esta encomienda, sin la cual el proceso no se hubiera llevado adelante o al menos sin este sello de calidad movido por el amor a aquella bendita Madre que tan bien conoció, lo hizo en condición de “promotora” ya que la figura del postulador estaba aún en aquellos tiempos confiado a hombres clérigos. Don José Artero dirá de ella con motivo de sus Bodas de Oro en 1954: “Madre Petra es un archivo viviente que guarda con fidelidad hechos y recuerdos de verdadero valor para la historia del amado Instituto”. Falleció santamente el 8 de enero de 1956 a los 76 años de edad en Salamanca.