Fundación de las Hijas de Jesús en los Estados Unidos de América (1950-2002)


La comunidad de Baton Rouge

La víspera de la Nochebuena de 1949, la imponente ciudad de Nueva York recibe a las primeras Hijas de la Madre Cándida que se disponen a buscar un lugar apropiado para iniciar la fundación. Son las MM. Maria Amelia de Almeida Barbosa y Euridyna da Silveira Lobo, brasileñas. Solas, sin amistades ni intermediarios, comienzan a hacer gestiones... El 14 de marzo de 1950 llega la Madre Isabel Tejero, y M. Maria Amelia regresa a Brasil. Colaborar a la gesta misionera de las Hijas de Jesús desde el rico país de EEUU era también objetivo primero de esta fundación. En el diario de la M. Isabel leemos: "Ayudar a la misiones de China, a las misioneras (que estaban siendo expulsadas) enviando lo recaudado... y poder preparar personal para nuevas fundaciones en Oriente... Se pretendía la estabilidad y arraigo en el país, como objetivo fundamental, pero se asumía la responsabilidad de ayudar a las misioneras".

Las Madres envían una carta circular a todos los obispos del país familiarizándoles con los hechos históricos y características más vitales de la Congregación. Mientras se consigue el reconocimiento de los títulos oficiales para la enseñanza, las Madres ofrecen sus servicios de administración para residencias universitarias, de jóvenes obreras u obras sociales. En poco tiempo se reciben diversas ofertas, la mayoría para trabajos domésticos en residencias episcopales y seminarios... no es éste apostolado propio de las Hijas de Jesús.

Capilla de la casa de Pinehurst

Se decide aceptar una de las ofertas: una casa de Ejercicios Espirituales en Pinehurst (Carolina del Norte). El 8 de agosto llegan las MM. Idalina Belgini, Aparecida Silva y Concepción Felipe, y todas juntas parten para Pinehurst el 12 de agosto. Comienza aquí una historia de grandes esfuerzos por comenzar la vida propia del Instituto en EEUU, azotada por grandes crisis y batallas. La casa de Ejercicios Maryhurst Retreat House recibe gozosa a las Hermanas, a las que se sumarán otras tres: Irma García, Luisa María Hernández y María Josefa Caballero. En agosto de 1957 se abandonará este apostolado.

Un tiempo después se ofrece en la misma diócesis la posibilidad del apostolado de la educación católica en la escuela parroquial de Jacksonville (Carolina del Norte). El 30 de enero de 1952 llegan a Jacksonville las MM. Isabel Tejero y Concepción Felipe. Su parcial conocimiento del inglés hace que el párroco entregue la escuela a religiosas norteamericanas y deja a las nuestras con el parvulario. La Madre Isabel comunica entonces al obispo que se retiran de la escuela en busca de mayores horizontes apostólicos.

Se recibe entonces llamada telefónica del obispo de Alexandria (Louisiana) ofreciendo fundar en la ciudad de Rayville. De nuevo se trata de una escuela parroquial. El 16 de septiembre de 1952 se reúne la comunidad completa y las clases comienzan a primeros de octubre. En el curso de 1954-55 se observa que lejos de ascender la matrícula ésta desciende, y con ella los ánimos de las Hermanas. Los protestantes también se han encargado de difamar a la escuela y a las religiosas. La gente está totalmente desinteresada y la matrícula sigue en descenso. En 1955 las Madres quieren dejar la escuela que sólo trae desgaste, problemas y dispersión de fuerzas, pero el obispo se opone. Finalmente se retiran de este apostolado al final del curso de 1958.

Este período de 1950-1958 se ha manifestado claramente convulso. Las Madres y Hermanas han sorteado obstáculos de todo tipo: falta de conocimiento del inglés, tiempo y método adecuado para su aprendizaje; inestabilidad de las obras apostólicas y dedicación a actividades secundarias al apostolado específico (confección de ornamentos, ostias, limpieza de parroquias...); continuo traslado de religiosas de unos sitios a otros, teniendo las recién llegadas que recomenzar el ajuste cultural y la adaptación a una sociedad completamente diferente a la española o brasileña (¡son los años 50!); prohibición de los obispos de promover las vocaciones al propio Instituto y por consiguiente de abrir noviciado; etc.

La casa de Nueva Orleans

El 2 de julio de 1953 se compraba una casa en Nueva Orleans para proveer de estudios a las Hermanas y capacitarlas para la enseñanza en el sistema propio de EEUU. Esta casa funciona también como residencia para jóvenes estudiantes en la Universidad Loyola de los PP. Jesuitas. A esta comunidad será destinada la M. María Marcos que ya conocemos de la fundación en China. Las Hermanas acuden a la Universidad para los cursos de pedagogía. También esta casa es centro de vacaciones para todas las Hermanas durante el verano, sede de Ejercicios Espirituales internos y para las tandas de Tercera Probación de las junioras. ¿Y su titular? La Inmaculada tenía que ser... La casa fue cerrada en 1973.

La Rvdma. M. Soledad Larrañaga en visita a Pinehurst

En agosto de 1957 se funda en Morehead City (Carolina del Norte), en la misma diócesis de Pinehurst. Como no hay personal para las dos casas se decide abandonar la casa de Ejercicios por el apostolado específico de la educación en la escuela parroquial Saint Egbert de Morehead City. En esta escuela las Hermanas finalmente se verán realizadas y acogidas por la escasa población católica de la ciudad que es verdaderamente una familia reunida entorno a la parroquia. La escuela es propiedad de la parroquia, todas las familias católicas se conocen, y las Hermanas están presentes en todos los acontecimientos de la vida parroquial que va más allá de la asistencia a la Misa dominical: feria parroquial, días de campo, excursiones, conferencias culturales, partidos de baloncesto y béisbol (formando ellas mismas parte de un equipo), visitas a enfermos, etc... una realidad hermosa y desconocida en la España de entonces.

Madre Rosario Arocena en Baton Rouge

Agosto de 1957 también presencia una nueva fundación en Baton Rouge (Louisiana), en la escuela parroquial de St. Aloysius. Las Madres Rosario Arocena, Aránzazu Mendizábal, Marina Freire, María Dolores Goyenechea, Carmen González, Teodora Sánchez y Bernarda Cosqui serán las primeras de esta casa que traerá muchas alegrías al Instituto por su fructífero apostolado. Los años negros del principio de la fundación en EEUU parecen quedan atrás y ahora se vislumbra la luz por fin... 10 profesores seglares y 400 alumnos (850 alumnos en 1961) cuenta la escuela que tiene un año de vida a su llegada. M. Rosario Arocena será la Superiora.

A raíz de la fuerte inmigración experimentada en los EEUU a partir de los años 60, las Hijas de Jesús se abrieron a un nuevo apostolado social con los inmigrantes latinos, sin descuidar su labor educativa en las escuelas parroquiales. Este apostolado se realizó en Nueva Orleans y en Cornwall (Nueva York) a partir de 1971.

Por diversos motivos que no vamos a explicitar aquí, en el año 2002 concluyó la labor apostólica y la presencia de las Hijas de Jesús en los Estados Unidos. 52 años fueron testigos de la labor y el testimonio de las Hijas de la Madre Cándida en aquel país. Bendito sea Dios.


Fundación de las Hijas de Jesús en Portugal (1936-1941)

En breve...

Fundación de las Hijas de Jesús en Argentina (1932)

En breve...


Os presento una fotografía casi inédita o al menos muy poco conocida de la Madre Cándida María de Jesús. Ni yo ni las Hermanas con las que la descubrí la habíamos visto nunca. La fotografía fue realizada por el P. Joaquín Pérez Pando en 1907 en la huerta del Noviciado de los Mostenses en Salamanca. La puesta en escena es realmente extraña, sobre todo por la indumentaria de la Madre. Lleva una especie de manto de viaje desde la cabeza hasta el suelo, pero no es el usual, pues éste es translúcido. Sobre el vestido tampoco lleva la corriente esclavina larga para salir de casa, sino una especie de doble vestido que le llega hasta los pies y que tapa el fajín y el rosario de la cintura. La Madre tiene en la imagen sesenta y dos años.

¿Quién es?: Madre Petra Calzada Moreno (1879-1956)



“Santa mía, no te olvides este año del Instituto que te tiene por Patrona 
y alcánzanos de Jesús el espíritu de nuestra Madre Fundadora, 
que tanto te quiso, y a esta hija lo que sabes necesita muy mucho”.
 Petra Calzada, H. de J. 
(Archivo de peticiones y visitas del sepulcro de Santa Teresa de Jesús, 
Alba de Tormes, octubre-noviembre 1921)

Madre Petra Calzada Moreno nació en Logrosán (Cáceres) el 23 de noviembre de 1879 en el hogar formado por Don Juan Calzada y Doña Florentina Moreno. Ingresó en las Hijas de Jesús el 12 de noviembre de 1901, haciendo la primera profesión el 31 de mayo de 1904 y los votos perpetuos el mísmo día de 1912. Madre Petra tuvo siempre por destino la Casa Madre de Salamanca (conviviendo pues con la Madre Fundadora algo más de una década), donde fue profesora de diferentes materias en el noviciado y prefecta de estudios. Fue entonces cuando conoció en el noviciado a la Beata María Antonia Bandrés Elósegui, a la que se entregará mediante cuidados, compañía y oraciones en la enfemedad de aquel ángel en abril de 1919. Bendecida e impresionada por aquel testimonio escribirá su primera biografía en 1933, de gran importancia histórica dada la calidad de testigo ocular de la autora.

A partir de 1920 y hasta 1928 fue Maestra de novicias. Por muchos años fue la directora de la publicación “Ecos de mi colegio”, imbuyendo la revista de un fuerte celo y espíritu misionero que fue acrecentándose con la ilusión y colaboración de las colegialas. Por indicación de la Rvdma. Madre Magdalena Inibarren, a partir de 1942 se dedicará en cuerpo y alma, con notable sacrificio y exigencia, al trabajo requerido para el proceso de beatificación de la Madre Fundadora iniciado aquel año. Trabajará incansablemente por recoger y ordenar todo aquello relacionado con la vida de la Madre Cándida. Esta encomienda, sin la cual el proceso no se hubiera llevado adelante o al menos sin este sello de calidad movido por el amor a aquella bendita Madre que tan bien conoció, lo hizo en condición de “promotora” ya que la figura del postulador estaba aún en aquellos tiempos confiado a hombres clérigos. Don José Artero dirá de ella con motivo de sus Bodas de Oro en 1954: “Madre Petra es un archivo viviente que guarda con fidelidad hechos y recuerdos de verdadero valor para la historia del amado Instituto”. Falleció santamente el 8 de enero de 1956 a los 76 años de edad en Salamanca.




Este Niño Jesús fue donado por las Clarisas de Salamanca a la Madre Cándida
en las Navidades de 1871-1872 para ponerlo en la capilla de la Casa San José,
pues las Hermanas no tenían literalmente nada... sólo amor...

Carta 22, 12.01.1892
: “Mucho me alegro de que haya pasado muy felices Pascuas. Yo, gracias a Dios, las pasé muy bien, con todas mis hijas. Después de adorar al Niño y pasar en santo recreo los primeros días, entramos en Ejercicios, de los que salimos el día 6 de enero por la mañana, sintiendo en el alma que tan pronto se acabase aquel santo retiro, en que el alma está sola con su Dios, gozando delicias que el mundo no puede comprender. Vinieron las comunidades de dos casas para hacer los Ejercicios, y nos reunimos aquí 49 religiosas. Tengo 32 novicias y varias pretendientas... cuánto soldado para pelear por Jesús contra todo el infierno”.

Carta 163, 22.12.1898: “Mi muy amada hija... Recibí su felicitación y agradezco sus oraciones. Dios se lo pague. Yo también pido por Vd. para que sea Vd. una verdadera Hija de Jesús e imitadora de sus virtudes, que viene a darnos ejemplo con su humilde nacimiento. Supongo que trabajará mucho en adquirir virtudes para recibir en su corazón al Niño Jesús, que viene con tanta pobreza y para salvarnos. Sí, hija mía, seamos agradecidas a tantos beneficios con que nos dispensa el Señor escogiéndonos para hijas suyas. Seamos, pues, fieles a nuestra vocación siendo muy observantes de las Santas Reglas, siendo profundamente humildes, pues esto es lo que nos importa para salvarnos y ser dichosas por toda la Eternidad”.

Fundación de las Hijas de Jesús en Filipinas (1932)


La Rvdma. M. Eloísa Andrés, Superiora General, con las Hermanas destinadas a Filipinas
y la M. Magdalena Inibarren (sentada a la derecha) 

Heroísmo modesto, sencillo y casi instintivo el de las seis primeras Hijas de Jesús enviadas a Filipinas: HH. María Porta, Asunción Velasco, Sofía García, Brígida Sagardoy, María Rey y Teresa García García. Se caracterizaron por su valor evangélico, su sentido del deber, su trabajo incondicional (con resultados aparentes o sin ellos); fueron vidas entregadas sin economía de sacrificio y sin restricciones de abnegación: "Dios lo quiere".

Un mes de travesía en el buque alemán Trier desde Barcelona a Manila

¿Por qué llegaron estas primeras Hijas de Jesús a Filipinas? A finales de marzo de 1932 había llegado a Salamanca un telegrama con invitación a fundar en la antigua provincia española. Pero no se sabe bien si las destinatarias eran las Josefinas o las Jesuitinas. Tampoco quién era el obispo solicitante si McCloskey o Doherty... Manila, 27 de junio de 1932. Del buque alemán "Trier" desembarcan las Hermanas tras un mes de travesía, vestidas con sus hábitos de lana negra hasta los pies y sus mantos de viaje; la canícula tropical conlleva un calor asfixiante y una humedad que cala hasta los huesos. Las calles, sin asfaltar, hacen que el polvo levantado por los carros se meta en los ojos. Se hospedaron con las HH. de la Caridad para al día siguiente coger un barco hasta la isla de Panay. En el puerto las recibió Mons. McCloskey que al parecer (la historia no lo dilucida) esperaba a las Siervas de San José. Parece confirmarlo el hecho de que dos años más tarde, cuando las Hijas de Jesús quisieron establecerse en Iloilo, se les negó el permiso aduciendo que esta vez sí las Josefinas estaban a punto de llegar.

Junto a otros misioneros al desembarcar en Manila

Ya que no tenían residencia para instalarse, Don Marcelino Guanco, vicario diocesano, las recibe en su parroquia, cediéndoles su casa. Gracias a él las Hermanas pudieron comenzar la fundación filipina en una situación aceptable. Pototan fue este primer lugar fundacional y la escuela parroquial su primera obra apostólica, germen del colegio de la Inmaculada Concepción. En todo contaron con la ayuda del pueblo filipino, extraordinariamente sociable y amigable. Difícil fue la adaptación a las nuevas costumbres: levantada a las cuatro de la mañana, comienzo de las clases a las siete, los hombres en mangas de camisa, la gente en sandalias, la comida exótica, y el calor, el insoportable calor húmedo tropical...

"Donde no hay sitio para mis pobres no hay sitio para mí"

Asentadas ya y acogidas por los fieles se sucedieron las fundaciones. El P. Juan Labaca, agustino, las introdujo en 1934 en el apostolado de La Carlota, un pueblo industrial de la isla de Negros, vecina a Panay. Allí se fundó un colegio pero el entusiasmo duró poco. La población en su mayoría era anglipayana, un cisma filipino similar al anglicanismo surgido con motivo del cambio de soberanía política; es decir, un intento de crear una iglesia nacional filipina independiente de Roma. Si bien la colonia española sufragaba todas las necesidades de las Hermanas, el apostolado era infructuoso, y se decidió cerrar aquella casa en 1941, pasando las religiosas a Iloilo.

El hábito mudado a blanco para paliar los rigores del clima

Ya hemos comentado la negativa del obispo a que se estableciesen en Iloilo para "evitar la competencia en el apostolado" con las Josefinas. Pero dado que éstas nunca terminaban de llegar, se concedió el permiso en 1935 y en 1936 comenzaba su vida el colegio del Santo Ángel. Aquí sí notaron la falta de bienes materiales pero encontraron un campo de apostolado fecundo y esto les valía. El 14 de mayo de 1936 llegaban a Filipinas otras seis Hermanas: Saturnina Herrero, Petra Ortega, Ángeles de Dios, Eloísa Alonso, Concepción Tolosa y Victoria Ruiz.

Primera tanda de Ejercicios Espirituales en la casa Nazaret de Manila

La Providencia quiso que la tercera fundación se realizase en Manila (1938) y tuvo como bienhechora a la Sra. Leonor Tambuting que sufragó una casa de Ejercicios Espirituales para mujeres llamada "Nazaret", lugar de oración, recogimiento y trabajo. Por fin las Hijas de Jesús regentaban una casa para un fin apostólico tan propio al carisma como eran los Ejercicios Espirituales del Santo Padre Ignacio de Loyola. Si bien para asegurar el apostolado se fundó una asociación de señoras pudientes, éstas sufragaban mensualmente una tanda de Ejercicios para obreras. El 1 de septiembre de 1939 ingresaba la primera vocación filipina, H. Natividad Pasaporte, a la que siguió la entrada de H. Mercedes Martínez.

Grupo de novicias

La Segunda Guerra Mundial y el bombardeo de Pearl Harbor por los japoneses el 7 de diciembre de 1941 supuso el veto para el apostolado de los religiosos. Como había pasado con las Hijas de Jesús en China, la guerra trastocó los planes divinos de paz y bien por el que las Hijas de Jesús trabajaban en Filipinas. Tres años tuvieron los japoneses sometida a Filipinas a base de un régimen de muerte y desolación. Tras los bombardeos atómicos en Japón, asumida la derrota nipona, el 2 de septiembre de 1945 se proclamaba la paz.

Durante este período de guerra fueron reducidos a cenizas los colegios de Pototan e Iloilo. Las Hermanas se vieron obligadas a esconderse en los montes con la población filipina. Apenas tuvieron tiempo de coger algo de ropa, el rosario y el libro de rezos con el Oficio Parvo de la Santísima Virgen. Acogidas por los fieles escondidos pudieron de nuevo experimentar la hospitalidad desinteresada de este pueblo.

Durante la huida las MM. Carmen Rúa y Victoria Ruiz se perdieron y fueron a caer en manos de los guerrilleros filipinos. Un guerrillero las apuntaba con su arma a las sienes de manera alternativa entre risotadas. Ellas pensaban que pronto las iban a matar. Finalmente la M. Carmen sacó de su bolsillo una fotografía de la Madre Fundadora con una pequeña reliquia. El hombre aquel quedó asombrado y las Hermanas comenzaron a explicarle quién era y quiénes eran ellas. Esto puso la situación en reverso. El guerrillero subió a un cocotero y palió la sed y el hambre de las Hermanas. Se lo habían ganado; por intercesión de la Madre Cándida...

Tras la guerra, labores de reconstrucción... Las Hermanas viven en lo único que había quedado en pie del colegio de Pototan, las caballerizas. En el diario de comunidad escribieron: "Esta pobreza nos une más a Dios". Dormían en el suelo, cocinaban en pesebres, se sentaban en petates que extendidos hacían de cama, comían lo que podían... pero eran felices. Las Hermanas de Iloilo tuvieron algo más de suerte, y providencialmente compartieron vida con las Religiosas de la Asunción que las acogieron. La casa Nazaret de Manila sobrevivió a la guerra y fue refugio para el escolasticado completo de los Jesuitas, las HH. de la Caridad con las enfermas mentales que atendían y las Dominicas con un séquito de seglares, parientes y amigos.

La Rvdma. Madre Magdalena Inibarren, Superiora General, en su visita a Filipinas


El Capítulo General de 1947 concedió a las casas de Filipinas el título de Delegación como parte de la Provincia de Oriente. Las vocaciones comenzaron a engrosar el número de velos blancos en el noviciado, y como colofón la visita de la Madre General Magdalena Inibarren Pérez que fue todo un acontecimiento en los lugares que visitó. Lo que más se decía de ella es que pasaba haciendo el bien como Jesús. Dejó huella en todos los que la conocieron por su sencillez, bondad y su sentido común para la gobernanza de las Hijas de Jesús.


Nuevas construcciones hicieron que la casa Nazaret perdiera su atmósfera de silencio. Se estableció colegio en el lugar para una cada vez mayor población de clase media-baja y la casa de Ejercicios fue trasladada en 1954 a Quezon City gracias a la donación de la familia Tuazón-Araneta. “Manresa” es el sugestivo nombre de esta casa de contemplación y paz. Allí se estableció también el noviciado. Manresa hizo el número 40 de las casas del Instituto en el mundo.


Un nuevo horizonte apostólico se abría en la isla y ciudad del mismo nombre: Cebú. Se trataba de la segunda ciudad comercial más importante de Filipinas cuyos aires eran netamente chinos, dada la diáspora producida por el terror comunista. La población china católica no tenía escuela ni referentes religiosos y allí las Hijas de Jesús pusieron sus pies para mayor bien del prójimo. Así quedó fundado el colegio del Sagrado Corazón en Cebú: con la ayuda material de los chinos católicos, la espiritual de los Jesuitas expulsados de China y la labor impagable de las Jesuitinas que dieron respuesta a una necesidad plausible. Fue su inauguración el 3 de diciembre de 1957, fiesta de San Francisco Javier. 25 años ya llevaba el Instituto de abnegado apostolado en Filipinas, llegando a ser ésta la tercera presencia con más religiosas después de España y Brasil. Este año también fue testigo de la primera muerte de una Hermana, Justina Cantalapiedra, que fue testimonio admirable en la aceptación de la Voluntad Divina sobre su vida. El 15 de agosto de 1958 otra Hermana, Lucía Alonso, dejaba este mundo en olor de santidad según la opinión de muchos...

Madre Ignacia Munita

Madre María Camio

En el Capítulo General de 1959 Filipinas quedaba junto a Japón y Taiwán erigida en Provincia. Madres Ignacia Munita, María Camio y María Hernández fueron sus tres primeras Provinciales de felicísimo y acertado gobierno...


La aceptable cantidad de vocaciones permitió la apertura de nuevas fundaciones educativas y apostólicas en Guimarás-Jordan (colegio de San José, 1970), Parañaque (colegio Manresa, 1971), Maasin (colegio Santiago Apóstol, 1971), Davao City (colegio Stella Maris, 1977) y Estancia (colegio Hijas de Jesús, 1978). El sacrificio y el testimonio de aquellas primeras Hermanas, alguna de las cuales hasta no hace mucho ha seguido con nosotros, permitió la fecundidad del Instituto en Filipinas. "Yo te daré el agua..." le decía la Beata Antoñita a su hermana M. Natalia... así aquellas primeras dieron el agua, regaron con sus vidas el bello jardín que es el hoy de las Hijas de Jesús en la católica tierra filipina.

MM. Sofía García, Brígida Sagardoy (llegadas en 1932) y Eloísa Alonso (en 1936)

Madre Teresa García García (1912-2013)

M. Teresa García a sus 19 años

La Madre Teresa García García fue miembro del primer grupo de Hijas de Jesús enviadas a Filipinas en 1932. Había nacido el 30 de agosto de 1912, 21 días después de la muerte de la Madre Cándida María de Jesús. Tras llegar el telegrama de invitación para fundar en Filipinas, la Rvdma. Madre General Eloísa Andrés pidió voluntarias para dicha fundación y una de las que se ofreció para esta aventura evangélica fue la H. Teresa, que contaba tan solo 19 años de edad. Su ofrecimiento fue aceptado y le causó sorpresa, porque había otras Hermanas mejor preparadas que ella para la misión. Pero era la Voluntad de Dios... y junto a otras cinco Hermanas embarcó rumbo a Filipinas desde el puerto de Barcelona el 26 de mayo de 1932.

Cumplidos ya los 101 años

Ya hemos visto las vicisitudes históricas que entrañaron la fundación de las Hijas de Jesús en Filipinas. M. Teresa lo primero que hizo fue aprender el lenguaje visayo, ampliamente hablado entre la población filipina de entonces. Destacó esta Madre por su constancia y trabajo, y sirva su testimonio de homenaje a todas las primeras Hijas de Jesús que establecieron la presencia del Instituto en Filipinas. Amaba con locura a los niños y disfrutaba trabajando en los comedores de los colegios y estando presente en los patios de recreo. También fueron su debilidad los pobres, y en especial los del leprosario de Santa Bárbara. Manifestaba que no deseaba volver a España, como otras Hermanas ya mayores habían hecho, y que quería morir en tierra filipina. Y así fue. El 3 de julio de 2013 entregaba su alma al Esposo, tras 101 años de vida y 81 años transcurridos desde que llegó a su amada Filipinas.

Fundación de las Hijas de Jesús en China (1931-1953)


La Rvdma. Madre Eloísa, III Superiora General, con las seis primeras misioneras
Hijas de Jesús enviadas a China. Nótese la tradición
de los misioneros de portar el crucifijo

La fundación de las Hijas de Jesús en China supone un auténtico hito en la historia del Instituto. Las Hermanas ya habían comenzado la expansión internacional en Brasil (1911) pero ahora se trataba de un lugar realmente exótico, con un clima y costumbres muy diferentes, un idioma difícil de aprender y sobre todo un pueblo que desconocía a Jesucristo y los tesoros de la fe católica. Este hecho suscitó un gran entusiasmo en todos los colegios de España y desarrolló en las colegialas un gigantesco espíritu misionero de colaboración espiritual y material con las Madres y Hermanas enviadas a la China.

Lo que a continuación se relata es un pequeño resumen, un sobrevolar tímido sobre un testimonio heroico de entrega y servicio que las Hijas de Jesús realizaron en China hasta su expulsión por los comunistas. Imposible abarcar en tan pocas líneas la totalidad de la historia del Instituto en el gigante asiático, ni nombrar una a una a las Hermanas que allí realizaron su apostolado. Pero basten como reconocimiento y gratitud a aquellas Hermanas que fueron ejemplo en todo y que no duraron en marchar hasta el fin del mundo en busca de almas.

Anking (1931)

En 1930 el P. Federico Melendro SJ, vicario apostólico de Anking (China), invitaba a las Hijas de Jesús a expandir su misión apostólica a China. En julio de 1931 embarcaron en Marsella las HH. Teresa Sanz, María Marcos, Carmen Sánchez, Isabel Martínez de Ubago, María Hernando y Paula Sánchez. El 21 de agosto llegaron a Shangai donde se entrenaron en el aprendizaje de la lengua, las costumbres y la vida de la misión, tan diferente a la que conocían en España. Cuatro meses duró este peculiar noviciado. El 21 de diciembre de 1931 pisaban el suelo de Anking, su nuevo hogar. 

Las primeras alumnas Presentandinas

La misión tuvo en sus orígenes como primer objetivo la formación espiritual e intelectual de la comunidad de Hermanas de la Presentación (comunidad religiosa para indígenas) dedicadas a la catequesis y la educación. Comenzaron con ocho niñas y en menos de un año ya tenían bajo su tutela a más de cincuenta. En 1939 pudo inaugurarse el noviciado de las Presentandinas con la M. María Marcos de maestra. Las Presentandinas fueron erigidas en congregación religiosa y la M. María Marcos designada superiora general. La expulsión de Anking de las Hijas de Jesús por los comunistas puso fin a este apostolado, dispersándose las religiosas.

En el dispensario 

Viéndose la necesidad imperiosa de abrir un dispensario, en 1934 fueron enviadas a China las HH. Gumersinda Vírseda y Herminia Polanco, enfermeras. Ante la solicitud acogedora y desinteresada de las Hermanas, se disiparon prejuicios entre la población y fue ocasión de numerosas conversiones y bautismos, sobre todo de niños deshauciados.


En 1936, junto a los Jesuitas, se abrió el primer colegio chino, el del Sagrado Corazón, que comenzó con cuarenta alumnos de diversas confesiones religiosas. Las Hermanas ejercían como profesoras de matemáticas, inglés y labores, y para el resto de materias se contrató a seglares. El estallido del conflicto chino-japonés de 1937 interrumpió la marcha del colegio, y las Hermanas, junto a las Misioneras Mercedarias de Bérriz que habían sido expulsadas de Wuhu, se dedicaron a una labor más pastoral y catequética entre la población. Con la toma de Anking por los japonenes las cosas volvieron a su cauce. 

Con las Misioneras Mercedarias de Bérriz, llegadas en 1926 a China


Las Congregación Mariana establecida en el colegio formó a jóvenes de fe y convicciones recias, hecho confirmado cuando de nuevo en estado de guerra bautizaban a niños en peligro de muerte, llevaban la comunión con riesgo de sí mismas, reanimaban la fe de los vacilantes... La guerra y la persecución comunista cortaron muchas y buenas vocaciones entre las hijas católicas de Anking.

MM. Ignacia Munita y Concepción Villar

M. Ignacia Munita con la bebé abandonada 

En 1938 fueron enviadas a China las MM. Ignacia Munita y Concepción Villar que tuvieron que aguardar tres meses en Manila para poder entrar en el país. A principios de 1939 entraban en China. La necesidad de abrir un orfanato se hizo patente cuando alguien abandonó a una niña pequeña en la puerta de la casa de la misión. Dado que el personal había aumentado con envíos de misioneras de España y Brasil, se abrió el orfanato para acoger a niñas que por el mero hecho se serlo eran abandonadas por su familia, encontrando en las maternales manos de las Hijas de Jesús el cariño y los cuidados que requerían. Como no podía ser de otro modo, el testimonio de las Hermanas caló pofundo en algunas jóvenes que pidieron el ingreso en el Instituto. Las primeras fueron las HH. Águeda Tchen (fallecida en Pekín en 1943) y Lucía Yü (fallecida en Chuntung, Taiwán, en 1968), que hicieron su noviciado en Anking, noviciado trasladado luego a Pekín.

Las primeras Hijas de Jesús chinas:
Madre Águeda Tchen y
Hermana Lucía Yü

Haciendo labores para las parroquias en la casa de Anking 

Los comunistas que iban avanzando por toda China sembrando el terror entre la población bajo amenza de muerte, tomaron Anking. El 28 de mayo de 1951 arrestaron a la Madre Carmen Sánchez acusándola de elemento peligroso, espía imperialista y mil sandeces más. Pasó presa entre desvanes y cuartuchos asfixiantes cuatro meses, que al coincidir con el verano la sometieron a tempetaruras de más de cuarenta grados. Los Jesuitas apresados en habitaciones contiguas le daban la comunión a través de las rendijas de las paredes. Otras veces las Hermanas le escondían una forma consagrada entre los dobladillos de la ropa, cuando los comunistas permitían que las Hermanas le llevaran ropa limpia. La Madre Carmen destacó por su confianza y serenidad en aquellos terribles momentos, siendo ella bálsamo para los propios Jesuitas presos que a veces perdían la esperanza de verse liberados. Digna hija de la Madre Cándida. El 18 de noviembre de 1951 todas las Hijas de Jesús son expulsadas de Anking encontrando refugio en Manila (Filipinas).

Pekín (1940)

En 1940 el Delegado Apostólico pidió a las Hijas de Jesús hacerse cargo de un Instituto de Lenguas para religiosas extranjeras en Pekín. Se aceptó la propuesta y para allí salieron las MM. María Marcos e Ignacia Munita. El titular de esta nueva casa fue Cristo Rey. Nuevas Hermanas fueron llegando a esta obra, entre ellas la Madre Ángeles de Dios. Esta Madre destacó por su celo misionero, su bondad y dulzura, que hicieron ganarse el afecto de la población pekinesa. Ella fundó los “Amiguitos de Jesús”, un grupo de niños pobres a los que daba catecismo e invitaba a hacer visitas al sagrario. Estos niños luego ejercían de apóstoles entre sus familias y vecinos.

Instituto Cristo Rey de Pekín:
a falta de mesas buenos son colchones 

En 1942, en colaboración con los Maristas, se abrió colegio en Pekín con internado, con fructífero apostolado ya que entre seis y ocho alumnas pedían anualmente recibir las aguas del bautismo. Pero no todo eran alegrías, y en 1943 fallecieron de tétanos las HH. Manuela Odriozola e Isabel Martínez de Ubago. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial la casa de las Hijas de Jesús se convirtió en campo de concentración para religiosas pertenecientes a naciones enemigas de China. Más de ochenta religiosas convivieron juntas en la casa “Cristo Rey” compartiendo vida de oración, trabajo, formación y divertidas recreaciones. Dos años duró esta reclusión, hasta 1945. De octubre de 1947 a febrero de 1948 la Rvdma. Madre Magdalena Inibarren Pérez visitó las casas de China trayendo consigo nuevas misioneras. Pero esta alegría duraría poco.

Alumnas del colegio de Pekín

El 18 de noviembre de 1949 la Madre Ángeles de Dios es arrestada y sometida a escarnio y humillación pública. Acusada de espía imperialista se la coloca en el patio del colegio con un cartel colgando del cuello con sentencias acusatorias. Ella se niega a aceptarlas. La tiran al patio por la noche, con el hábito hecho trizas, a temperaturas bajo cero, pero ella no claudica. Finalmente es liberada y expulsada el 15 de diciembre; todas las Hijas de Jesús serán expulsadas de Pekín en septiembre de 1951.

Tianjin (1944) y Shanghai (1948)

En 1944 las Hijas de Jesús se hicieron cargo de la administración de una universidad en Tianjin y en 1948 de una casa de acogida para obreras en la ciudad portuaria e industrial de Shangai. La Madre Ignacia Munita es arrestada en esta ciudad y expulsada del país el 28 de agosto de 1953. El 31 de agosto son expulsadas las últimas Hijas de Jesús en China. Partieron del puerto de Shangai, de aquel mismo que el 21 de agosto de 1931 había visto llegar a las primeras hijas de la Madre Cándida para hacer llegar a los chinos el amor de Jesús y su Madre Inmaculada. Se ponía así fin a 22 años de esforzado apostolado, de heroica entrega entre mil obstáculos, de abnegada dedicación a la causa de Jesús.

* De la primera expedición a China de 1931 queda el relato que la Madre María Marcos nos legó y que contiene desde los primeros preparativos en España hasta la apertura en China del primer centro escolar: Del Tormes al Río Azul. Diario misionero de la primera expedición de Hijas de Jesús a la China. Calatrava, Salamanca, 1932.